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Aves de cristal

Aquella sombra pasajera que cruzó mi camino, susurros de un adiós que aún resuenan en mi pecho, dejaste una marca indeleble, un eco divino, en el laberinto del alma, tu rastro deshecho. Tus pasos invisibles dejaron huellas en la arena del tiempo. ¿Qué manos te sostienen, qué alma te reclama? ¿Has hallado refugio, un nuevo aliento? Pero en este instante, este momento: ¿de quién eres ahora, después de ser del viento? Trascendiendo fronteras, más allá del cielo,¿te has convertido en eco, en silencio eterno o en un sueño perpetuo que se pierde lento?

Pensamientos entre estrellas

En un mundo cálido y diminuto, donde las estrellas nunca dejan de brillar, duerme un secreto. Durante años permaneció escondido entre rocas y arena. Hoy, por fin, ha decidido revelarse. Mi secreto habla de ti; de la admiración que despiertas y de la dulce melodía que habita en tu mirada. Eres nostalgia; cuando te evoco, parece florecer la primavera en pleno invierno y el frío de mi corazón se llena con el dulce eco de tu recuerdo. Eres oscuridad; como el rincón en el que guardo tu rostro en mi memoria, un lugar donde nadie debería encontrarte. Eres ausencia; el refugio donde solía encontrarte permanece vacío desde que te alejaste. Eres culpa; lo que despierta tu recuerdo en mí debería permanecer prohibido. No debería pensarte, y mucho menos extrañarte de esta manera. Eres esperanza; en mi soledad, el pensamiento de ti me conforta y me acerca a la dicha que tanto anhelo encontrar. Te pienso profundamente; esperando que, algún día, mis pensamientos encuentren el camino hacia ti, rocen tu...

Ojos de atardecer

Tú me miraste y dejé de ser invisible. Hasta entonces mis días eran habitaciones cerradas, ventanas que nunca se abrían, relojes detenidos en una hora que nadie recordaba. Parecía que el mundo había olvidado mi nombre. Entonces sonreíste. Y el corazón regresó a mí como un viajero cansado que, después de años perdido, encuentra por fin una luz encendida. Tu sonrisa llenó los espacios donde antes no había nada. Tu voz atravesó el silencio que llevaba tanto tiempo habitándome que llegué a confundirlo con mi hogar. No me prometiste el cielo ni la eternidad. Sólo me miraste. Y, de pronto, aquello que era ausencia se convirtió en presencia. Aquello que era sombra encontró una forma de brillar. Y yo, que creía estar desapareciendo poco a poco, descubrí que seguía viva.

Desesperación

  Llega la noche sin el estridente sol. Viene toda repleta de oscuridad y un brillo singular. Con pequeños destellos y la cara de la luna.  Habita el silencio en medio de la nada y en ese vanal sinsabor se vienen los recuerdos encima. Atormentan, hablan, asfixian. Se meten dentro de la boca y se apoderan de todo el cuerpo. Y vienen las lágrimas a decirte que la vida no tiene sentido, que el dolor es inevitable y que nunca podrás dejar aquel sentimiento que una vez te hizo llegar al infinito.  Lágrimas corren y la noche fría las congela. Caen como diamantes puntiagudos arañando las mejillas y dejando una cicatriz que jamás se perderá.  En ese momento eterno todo se convierte en una incesante desesperación que añora que salga el sol para que la oscuridad deje de rodear el alma con su frialdad.  Estefania L. 

Silencio

En el silencio comprendo la ausencia. El silencio es el más frío de los amigos y, al mismo tiempo, el más leal. También es el más cálido y el más dulce. En el silencio habla la inspiración. Se escucha el viento y el roce de las hojas frescas de los árboles. En el silencio se escucha el pensamiento, que a veces nos grita desde tan lejos, tan distinto. En el silencio se oyen las lágrimas que nunca salieron y las risas que se añoraron. Nos habla de sueños incumplidos y de aquello que jamás llegará. En el silencio escucho su voz, su risa, el roce de sus labios. Es tan poderoso ese silencio que, mezclado con la oscuridad, dibuja su silueta en el pequeño halo de luz que entra por mi ventana. E. Landazuri

Él

Él es como un cielo lleno de estrellas:brilla e ilumina mi noche más oscura. Sus ojos son mi desvelo, más poderosos que cualquier café o cualquier somnífero. Su sonrisa pinta paisajes cuando, de la nada, comienza a dibujarse sobre el lienzo más perfecto: su boca. Con él, las horas parecen un simple parpadeo; siempre faltan, nunca son suficientes. Me enseña cosas que desconocía y, con sus palabras, me muestra un mundo en el que solo existimos los dos. No sé cuándo empecé a quererlo, pero lo quiero. Estefanía Landazuri M.

¿Dónde estás?

  Me pregunta mi boca, donde esta aquel sabor, me responden tus labios, aquí estan mi amor. Me pregunta mi piel, donde esta tu calor, le responden tus manos, aquí esta mi amor. Me preguntan mis manos, donde esta tu rostro, le responde tu boca con un beso, aquí estoy mi amor. Y en una tarde naranja, entre besos y caricias, se complace aquella sed que nace, mientras te extraño.