El día después del día

He vivido estos últimos tres años pensando que la vida tiene un sentido mucho más allá de lo que se nos ha programado. 
Una de tantas tardes mirando el techo de mi habitación y soltando lágrimas por no comprender porque pasan ciertas cosas, me propuse ver la vida de otra forma. Me prometí vivir cada día con sentido. Me prometí que si volvía a sentir alivio del dolor que me había aquejado durante los últimos años, no habría absolutamente nada que pudiera detenerme a cumplir lo que tanto quiero.

Semanas después, saqué fuerza de un lugar que no sabía que tenía. Me levanté y fui a buscar ayuda, la busqué en amigos, en mi familia, en mi doctor y me di cuenta de lo interconectados que estamos. Dejé una relación que estuvo a punto de matarme. Quien estuvo cerca mío sabe del miedo y del estrés postraumático que me aquejó. Lo dejé todo, me alejé de amistades y renuncié a sueños y más importante renuncié a la persona que fui. Renunciar a lo que eres es parte de la reconstrucción, del autodescubrimiento y probablemente una de las cosas más dolorosas que jamás harás.
Dicen que el extremo dolor te lleva más cerca de la valoración de la vida, más cerca de la empatía, más cerca del "romper límites"
En uno de esos días, me pregunté: Y si este fuera el último día qué me es permitido vivir? 

La pregunta me rondó una y otra vez en la cabeza, me recorrió hasta lo más hondo y pude responderme:

Si este fuera mi último día, dejaría de lado todas las limitaciones mentales que me hacen pensar que "No puedo" cuando detrás de ese no puedo se esconde un "no quiero" o un "tengo miedo"
Si fuera mi último día, viviría diciéndole cada hora a mi familia que he sido la mujer más afortunada por tenerlos y que los amo de todo corazón, que no existe ninguna cosa que no haría por ellos. 

Si este fuera mi último día, le daría las gracias a todas las personas que han pasado por mi vida enseñándome algo. Comería una deliciosa comida y junto a las personas que amo y a mí perro, disfrutaría cada minuto de su valiosa presencia.

A veces llegamos a cuestionarnos todo lo que nos pasa, nos disgustamos porque no podemos hacer las cosas a nuestro antojo, olvidando todo lo que tenemos. Vivimos pensando en lo que vamos a perder, en vez de valorar lo que está cerca de nosotros. 

Vino a mi la sabiduría, producto de un gran dolor y comprendí el verdadero sentido de vivir. La vida es bella porque existe la muerte.
Es la muerte el fin de un ciclo y eso es lo que hace a la vida tan valiosa y tan hermosa.

Desde ese momento dejé de complicarme por la ropa que uso y empecé a preocuparme más por el tiempo que uso y como lo uso. Empecé a preocuparme más por la información que entra a mi cabeza. Somos la información que llega a nuestra mente. Decidí dormir las horas correctas y empezar a cumplir mis sueños.

La vida es un solo camino: la muerte.

Es crudo y triste a la vez, pero real y poderoso.

No vivas tu vida pensando que tienes limitaciones mentales que no te permiten hacer lo que tanto deseas. 

Vive hoy, recordando que no eres dueño de tu vida, que hoy estás, que hoy puedes, que hoy tienes a tu lado lo más importante. Vive hoy no mañana, mañana puede ser tarde. 

Disfruta cada segundo de todo lo que tienes, y más importante, cito a Sócrates, cuando dijo: "Lo importante no es vivir, sino vivir correctamente"
Mucha gente piensa que la humildad es el vivir con poco. Lo cierto es que la humildad es el reconocimiento de nuestras propias capacidades. La humildad es aprender a aceptar que hay cosas que no podemos cambiar. Cuando aceptamos eso, enfocamos nuestra energía en lo que tenemos en nuestras manos. Nunca dar por sentado el presente, fue una de las cosas que logré comprender profundamente. La vida es tan sabía que te da y te quita, con el propósito de que aprendas a valorar y cuidar lo que tienes ahora. No seas necio, no esperes a perder para decir: todo lo tuve y fui feliz. No aprendas a la mala como el dicho: nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Porque si ese día llega es probable que hayas perdido mucho más de lo que esperabas. Hay cosas que ya nunca regresan.

Nombré a esta reflexión el día después del día.

Porque después de este día, llegará uno más, si tienes la dicha de vivirlo, será un día más, una oportunidad más para entender la vida. 


Estefanía Landázuri M.


















Comentarios

Entradas populares de este blog

Tu tambien lo sentirás

Pensamientos entre estrellas

Lo ví en ti