El día que aprendí a llorar

 

Todos hemos llorado y quien diga que no, seguramente está mintiendo. Lloramos por muchas cosas, porque si, porque no y por si acaso. Por tristeza, alegría, fanatismo, amor, dolor, etc. Lo cierto es que las lágrimas conviven con nostros cada día, incluso si no lloramos muchas veces somos el pañuelo de lágrimas de alguno de nuestros amigos o familiares. 

He llorado por muchas cosas, no puedo ocultarle a nadie lo llorona que soy y no puedo dejar de conmoverme cuando algo me toca el corazón. Una canción, un poema, un perrito de la calle, una sonrisa.

Aunque hay muchas películas que me sacan lágrimas, existió un día en el que aprendí a llorar.

Lo recuerdo perfectamente, ahí estaba ella, triste apagada y sin ganas de vivir. Contándome las penas y glorias de su vida. La escuché atentamente y la vi llorar un par de horas. Le escuché decir las palabras mas duras cuando me dijo que su vida no tenía sentido y quería irse ya de este mundo. No pude evitar sentir su dolor y su amargura y empecé a llorar a su lado mientras la abrazaba. Lloramos juntas por otro par de horas. Nos secamos las lágrimas y mutuamente nos dijimos: Por qué la vida es tan dura?Aunque no encontramos la respuesta, sé que ese día aprendí a llorar, aprendí a sentir lo que alguien mas sentía y aprendí a acompañarla en su dolor. Tiempo después la vi nuevamente, me dio las gracias y me dijo, que jamás nadie la había comprendido de tal forma su dolor, que sabe que no esta sola en este mundo y que ahora tiene ganas de vivir y compartir.

No olvidaré sus palabras y aunque nunca la mas oí decir eso, la vi en el espejo y la reconocí caminando por un sendero mas ancho, más luminoso, mas esperanzador.


Estefania L.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Tu tambien lo sentirás

Pensamientos entre estrellas

Lo ví en ti