S entirás en tu cuerpo, el dolor que yo sentí cuando te marchaste. Llorarás como te lloré, sin consuelo. Sufrirás como yo sufrí, deseando que vuelvas. Te morirás lentamente, como yo morí cuando me abandonaste. Las canciones tristes te hablarán sin cesar. El alcohol dejará de funcionar, y en la peor embriaguez seguirás recordando. No importa cuánto bailes, nada alegrará tus días. Desearás un abrazo, que nunca llegará. Besarás labios, y los recuerdos no se irán. Escucharás palabras de amor, pero ninguna te llenará. Pedirás consejos y ninguno te servirá. Terminarás de llorar y querrás seguir, pero las lágrimas se habrán agotado. Desearas que el tiempo vuelva y no lo lograrás. Te arrepentirás de errores que no cometiste, y te culparás. Dejarás de dormir, porque ya ni el sueño te confortará. Pedirás perdón, y ni el perdón funcionará. Vas a rogar y ni de rodillas, volverá. Le llorarás a Dios implorando que vuelva, y Dios...
En un mundo cálido y diminuto, repleto de estrellas, existe un secreto. Hoy, ese secreto, antes oculto entre rocas y arena, ha decidido revelarse. Mi secreto habla de ti, de la admiración que despiertas y de la melodía dulce que brota de tu mirada: Eres nostalgia; cuando te evoco, parece florecer la primavera en pleno invierno y el frío de mi corazón se llena con el cálido eco de tu recuerdo. Eres oscuridad; como el rincón en el que guardo tu rostro en mi memoria, un lugar donde nadie debería encontrarte. Eres ausencia; de un espacio que solía ser el refugio donde te descubría, y ahora permanece vacío desde que te alejaste. Eres culpabilidad; lo que tu imagen provoca en mí debería ser prohibido. No me es permitido pensarte, ni mucho menos extrañarte de esta manera. Eres esperanza; en mi eterna soledad, solo el pensamiento de ti me conforta y me regala la dicha que anhelo encontrar. Te pienso profundamente; esperando que mis pensamientos alguna vez logren alcanzarte, toquen tu cabello y...
Dicen que los recuerdos no mueren, que se guardan en lo más profundo de nuestro pensamiento. Pero ves personas y recuerdas cosas, cosas que pasaron, cosas bellas, y cosas que nunca quisieras recordar. Y ahí estaba él, un fantasma, sin saber a quién me recordó, despistado, torpe, ingenuo. Me sabía a dolor mirarlo, me causaba conmoción su olor, su forma de hablar, su todo. Él no sabía de mi pensar, de mis recuerdos, del dolor, del amor que un día vivió . Él quedó frágil dentro de un pensamiento quebrado como vidrio. Un vidrio que corta, que lastima. Había un dolor en el halo de su sombra al caminar, había recuerdos que nunca supo que viví a su lado. Era él la misma imagen de mi desgracia, el vivo recuerdo de la traición de aquel en quién confíe. Era mi pasado envuelto en mi presente, preguntándome como un demonio tormentoso, si ya lo había olvidado. Recordé cada lágrima llena de rencor, viví nuevamente la noticia de que había compartido sus labi...
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